El Avance Espiritual
La humanidad actual dedica su tiempo y esfuerzos al trabajo, y lo hace tan incesantemente en busca de que le reditúe en beneficios materiales; espera con ello, lograr comodidades y hacer que su entorno complazca a sus sentidos. Mientras, su avance espiritual le tiene casi sin cuidado. La humanidad actual que cree que visitar el templo o la iglesia regularmente es una acción espiritual, así como recitar algunas oraciones, algunos mantras, hacer postraciones o escuchar un sermón... y con eso se conforma, cree que eso es ser una persona espiritual. Pero las verdaderas acciones espirituales son las mejoras que vamos haciendo en nuestro interior.
Si visitamos regularmente el templo o la iglesia, pero seguimos siendo egoístas; si seguimos cayendo en estados intensos de ira; si seguimos dando prioridad a lo que complace nuestros sentidos; si ofendemos a los demás; si somos ventajosos y nos aprovechamos de la debilidad de otras personas; si estamos llenos de malos hábitos que dañan nuestro cuerpo (con tabaco, alcohol y drogas); si vivimos esclavos de nuestros propios apegos (a las cosas, a las personas, al sexo, a la diversión, a la comida, a los paseos). Aunque vivamos en el templo día y noche, haciendo penitencias, no vamos a lograr ningún avance espiritual.
Si una vez que salimos del templo o de la iglesia seguimos siendo los mismos envidiosos, injuriosos, egoístas, groseros, llenos de apegos y mañas que no tenemos intención de controlar. Y seguimos con las mismas tendencias, y vicios incesantes; y si desdeñamos a los demás por considerarlos en una posición inferior a la nuestra. Si preferimos que nos atiendan en lugar de servir siendo arrogantes y llenos de orgullo, incapaces de perdonar a quienes en la vida nos han ofendido, invadidos por el rencor. Si somos incapaces de sentar en nuestra mesa a las personas que consideramos inferiores, y además dejamos de hablar a las personas que no concuerdan con nosotros o si somos descorteses con los demás. Por supuesto que no hemos avanzado espiritualmente.
Después de la muerte lo único que nos llevamos "al otro lado" (cualquiera que éste sea), es el avance espiritual que logremos. Nuestro avance material y todos ésos años que dedicamos a los logros materiales y las horas de trabajo invertidas, no nos van a servir.
Nos va a servir el esfuerzo que pusimos en lograr controlar los malos hábitos; la energía invertida en hacer cambios en nuestra forma incorrecta de pensar, de reaccionar ante las cosas de la vida cotidiana. Va a ayudar, el esfuerzo que hicimos para dejar de ser dañinos para otros; el entusiasmo con el que procuramos mantener pensamientos positivos en nuestra mente; la meta de dejar de criticar, juzgar y destruir a los demás con nuestras mordaces palabras; el auto-control que logramos al evitar pasar por encima de los demás para lograr nuestros fines; el haber superado nuestra tendencia a la envidia, a los celos; el superar el deseo de poseer a las personas y las cosas que perciben nuestros sentidos; el transmutar nuestras ambiciones mundanas por metas elevadas. Todo ese esfuerzo y todos esos logros, eso sí nos los llevaremos con nosotros después de la muerte.
Si queremos saber cuanto hemos avanzado espiritualmente reflexionemos hoy sobre cuestionamientos tan simples como los siguientes:
¿En qué hemos cambiado?
¿Cuánto hemos transformado nuestra forma de actuar?
¿Nos enojamos igual que antes?
¿Perdonamos fácilmente?
¿Somos corteses al hablar o al dirigirnos hacia las personas que nos caen mal?
¿Tenemos hábitos o vicios que no nos podemos quitar?
¿Ofendemos a los demás con nuestras palabras o con el pensamiento?
¿Somos impacientes o intolerantes?
¿Hablamos con palabras altisonantes?
¿Buscamos herir a los que nos rodean?
¿Sentimos envidia o celos?
¿Obligamos a los demás a hacer las cosas como nosotros deseamos?
¿Somos generosos, capaces de compartir nuestras posesiones materiales?
¿Queremos que los demás cambien de acuerdo a nuestra opinión?
¿Guardamos fidelidad con nuestra pareja?
¿Decimos mentiras?
¿Somos considerados con los animales?
¿Consumimos drogas, alcohol, tabaco u otras substancias dañinas para nuestro cuerpo?
¿Somos conscientes de cuidar la ecología de nuestro medio ambiente?
¿Tomamos fácilmente cosas que pertenecen a otras personas sin solicitarlas o incluso pagarlas?
¿Hemos superado los miedos?
¿Aún tenemos fobias hacia animales, lugares cerrados o la soledad?
¿No soportamos estar solos?
¿Nos angustia el silencio?
¿Tenemos manías como la limpieza obsesiva?
¿Toleramos con serenidad los olores desagradables?
¿Hay algo sin lo que no podemos vivir?
¿Nos frustramos intensamente cuando las cosas no salen como lo esperábamos?
¿Sentimos odio?
Aun más, tenemos que preguntamos si ¿podríamos permitir que los demás observaran nuestros pensamientos día y noche? ¿Podríamos permitir que observaran todo lo que hacemos? ¿Hay algo que hacemos a escondidas? Porque si nos escondemos para hacer cosas sin que nadie nos vea, tal vez nadie se dé cuenta de cómo somos en realidad, sin embargo, espiritualmente estamos en un nivel muy primitivo, nos vean o no.
La forma más rápida de evolucionar espiritualmente es a través de no dañar a otros y vivir procurando el beneficio de la mayor cantidad de seres posibles. Y para beneficiar a los demás primero hay que evitar hacerles daño a través de no engañarlos, respetar sus pertenencias, respetar sus cuerpos físicos, y su manera de ser y de pensar aunque no vaya de acuerdo con la nuestra.
Una vez que logramos no dañar a otros, estamos en la posición de poder beneficiar a otros. La mejor manera de beneficiar a los demás es a través de aquello que les pueda acercar a la felicidad permanente. Esto es, ayudándoles a mejorar las condiciones de su mente a través de aportarles conocimiento; o por medio de ofrecerles apoyo para la salud de sus cuerpos físicos con atención médica o medicamentos; darles alimento, vivienda y todos los elementos que son básicos para la subsistencia.
El avance espiritual es muy alto en una persona que vive beneficiando a los demás en forma altruista, y está muy cerca del estado de total desarrollo de la mente en toda su plenitud a lo cual se le llama estado de sabiduría, compasión o conciencia plena.
Lo único que nos impide alcanzar la iluminación es el egocentrismo, o sea el acto de ponernos por encima de los demás, por lo tanto el egoísmo es nuestro sustrato de trabajo.
El Egocentrismo es contrario a la generosidad. Nos impulsa a andar por la vida obteniendo beneficios personales que atesoramos. Atesorar los beneficios de la vida sólo para nosotros mismos es el impedimento que tenemos para poder avanzar espiritualmente.
Y pensar sólo en nuestro propio bienestar es una forma de mantener estancado nuestro avance.
Que Todos los Seres Logren el Despertar Espiritual.
RONI MEDINA
COACH PERSONAL
Antes q' nada le doy gracias a Dios,por q' te ha llevo sin duda en el largo camino d cambiar de adentro hacia fuera.Sin duda todas tus vivencias han sido con un aprendizaje y ensananza unica para poder mostrar a otros y tu seas un Poderoso Patron a seguir.Asi mismo para tu propio crecimiento "ESPIRITUAL" en lo personal respeto las creencias q' cualquiera pueda tener...en mi caso he visto muchos cambios a favor,y sin duda estoy en el camino d seguir creciendo espiritualmente,cuando me voy al analisis q' hicistes,me doy cuenta q' mi avance esta muy bien,que bien a valido la pena superar todas las cosas vividas y como dice el dicho....no hay mal q' por bien no venga:::::me siento un ser lleno d Luz y siento q' cada dia aprendo mas d como puedo tener paz conmigo mismo y como sigo creciendo en mi avance Espiritual......Mi querido Roni sigue como vas te FELICITO...UN ABRAZO.
ResponderEliminar